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El Tetris cumple 30 años

el Tetris cumple 30 años

¿Quién no ha echado alguna vez una partida al Tetris? El juego en el que caen del cielo figuras geométricas formadas por cuatro bloques y que las podemos rotar (0°, 90°, 180°, 270°) y desplazar acompañados por esa melodía rusa que no nos podemos quitar de la cabeza.

Pues ya han pasado 30 años desde que en el mes de junio 1984, Alexander Pajitnov terminó de programar el Tetris. Era el principio de una era y lo programó en su tiempo libre, pero no tal  y como lo entendemos hoy, los bloques estaban formados por caracteres ASCII con forma de cuadrado.

Sobre el Tetris hay kilos y kilos de información; se han realizado muchos estudios sobre el juego: desde una tesis doctoral que concluía que es imposible desarrollar una estrategia ganadora dada la aleatoriedad de las piezas, hasta un estudio que comprobaba que los jugadores de Tetris experimentan un incremento sustancial de la tasa de la actividad cerebral. Además, el juego fue nombrado en 2007 como el segundo mejor juego de toda la historia por detrás de Super Mario Bros, aunque personalmente pienso que el Tetris causó una revolución mayor que el juego del fontanero en lo referente a juegos, al igual que unos años antes originó el Pac-Man. Está claro que la genialidad hay que aplaudirla y de alguna forma premiarla, pero este no es el caso, a pesar de la popularidad que alcanzó el juego, Alexander Pajitnov no tuvo beneficios de los royalties mientras que grandes empresas como Nintendo o SEGA se llenan los bolsillos con las grandes ideas de otras personas.

Royalties e injusticas a parte, el Tetris ha marcado una época en la industria y desarrollo de video juegos. Supuso un antes y un después; fue un juego de estrategia con un ritmo frenético, algo que hasta entoces estaba sólo reservado a los juegos de acción.

Habrá algunos que recuerden el Tetris como un juego de un PC, otros lo recordarán como un pack indispensable de la GameBoy, pero los nostálgicos lo recordamos en una máquina recreativa en la esquina de cualquier bar en la que podías jugar por 25 pesetas. Sea cual sea el recuerdo que nos evoque, está claro que forma parte de la inteligencia social y lúdica de nuestra generación. Así que desde aquí sólo nos queda decir: ¡¡ FELICIDADES TETRIS !!

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