Instinto Lógico

Recuerda que nadie debe pensar por tí.

¿Te mando un WhatsApp o nos vemos en FaceBook?

whatsapp & facebookDesde hace aproximadamente 15 años internet y el teléfono móvil han entrado en nuestras vidas y ahora no sabemos qué hacer sin ellos. Aunque las tecnologías son anteriores fue a partir del año 1995-1997 cuando se empezaron a popularizar. Recordemos que el protocolo http fue programado en el año 90 y la telefonía móvil y vía satélite ya se empleaba pero no estaba al alcance de casi nadie. Las ventajas, tanto del teléfono móvil como de internet son muchas y muy buenas, y no seré yo el que niegue las ventajas de estos medios que han revolucionado las comunicaciones en los últimos 15 años. Pero siempre que hay un cambio nos tenemos que plantear ¿Qué hemos ganado? ¿Y qué hemos perdido? Está claro que las ganancias son innumerables, pero lo que más me llama la atención es que hablando con la gente nadie es consciente de que se haya perdido algo.

¿Os acordáis de cuando no existían internet ni los teléfonos móviles? Era otra forma de comunicarnos. Hablábamos por el teléfono fijo lo que hacía que la gente fuese más educada. No te quedaba más remedio que hablar con los padres de tus amigos o de tu novia para poder comunicarte con ellos. Había unas normas básicas, no escritas, que al llamar a una casa saludabas, te presentabas y preguntabas por la persona con la que querías hablar. Ahora no, ahora llamamos a un teléfono y con el sistema de identificación de llamadas ya sabemos quién es y la respuesta suele ser algo como: “Qué pasa tío…” o con un simple “queeeeeeeee.. ”. Además, cuando se quedaba en un sitio con los amigos, se quedaba de un día para otro. Hoy en día puedes estar con alguien por la mañana y para quedar a tomar café la conversación suele ser: “¿Quedamos para esta tarde?  Vale, después de comer te llamo”, Y total, para quedar a las cuatro al café como se ha hecho siempre.

Ahora nos localizan en cualquier momento, nos llaman del trabajo porque hay un problema con no se qué custodias de unos papeles y nos llegan 7 mensajes con lo mismo. Y lo que es peor, ¿Nunca habéis quedado con alguien y se ha pegado casi todo el tiempo pegado al móvil? La próxima vez en lugar de quedar con él le llamáis o le mandáis un mensaje para que os haga más caso. El móvil nos ha creado tal dependencia de localización inmediata que hay que contestar en el momento. A pesar de sus innumerables ventajas, el móvil nos ha creado una dependencia brutal, no sabemos vivir sin él, no salimos de casa sin móvil y en las generaciones más jóvenes es peor: Los que tenemos cierta edad vivimos una infancia sin móviles, pero las generaciones que vienen (y mucha gente no tan joven) son incapaces de separarse un día del teléfono móvil sin que esto les genere ansiedad.

movilesLo que ocurre con internet no es nada distinto. Ahora ya no escribimos cartas, escribimos e-mails, no leemos el periódico, leemos la prensa on line, e intentamos ligar con una persona que no sabemos ni siquiera donde está. Recuerdo que hace unos años oí hablar a unos adolescentes, eran sobre las ocho de la tarde y estaban quedando a las diez en el Messenger. Quedaban para chatear, preferían chatear que quedar cara a cara y hablar de una forma distendida. No hablemos de lo que ocurre ahora con las redes sociales. Si no estás en Facebook no existes. Hay una competencia desmesurada por tener muchos FaceBooks-amigos, parece que para ser una persona popular hay que tener un mínimo de 300 amigos en el FaceBook, y si eres más joven en el tuenti. Además nos hacemos amigos virtuales de gente que luego nos la encontramos en la calle, en el trabajo o en clase y no cruzamos ni media palabra. Pero al parecer eso da igual, es uno más que agregaremos a nuestra lista de FaceBooks-amigos para parecer más guay.

Las nuevas tecnologías nos están haciendo perder el contacto humano. Se estima que un usuario de Facebook o tuenti pasa más de unas dos horas diarias gestionando, escribiendo, leyendo mensajes y mirando fotos en la red social. ¡¡¡Un mes al año!!! Empleamos un mes de cada año de nuestras vidas en gestionar nuestras redes sociales, y eso sin contar los correos electrónicos que escribimos y las páginas webs que miramos.

Luego llega la combinación de ambas, teléfono móvil + internet. Ya tenemos Smartphones que pueden conectarse a internet, ya podemos gestionar nuestras redes sociales desde cualquier punto y a cualquier hora y con eso podemos conseguir muchos más facebooks-amigos y ser más populares. Aparecen nuevas formas de comunicación como los mensajes WhatsApp para tener un vicio tecnológico más al que atender. Además, tener un buen móvil se ha convertido en una competencia por ser más molón y más chic. En muchas ocasiones me recuerda al chulito de las películas americanas que era el más popular del instituto sólo por tener un coche rojo descapotable.

Pero, dejemos de lado el punto adictivo que parece que tienen las tecnologías. Y no preguntamos ¿es consciente la gente del peligro que conlleva relatar nuestra vida en una red social? Y una vez nos volvemos a preguntar ¿Qué ganamos? ¿Y qué perdemos?

Internet y las redes sociales nos permiten ponernos en contacto con antiguos compañeros de escuela que hace años que no sabíamos nada de ellos y establecer relación con gente de distintos países. Nos recuerdan el cumpleaños de nuestros amigos. Y, como elemento de ocio se comparten fotos, comentarios y muchas cosas que queramos que nuestros allegados sepan o vean. En el ámbito profesional permite tener en contacto a los clientes: hay oficinas pequeñas que las emplean como intercambio de información y para comunicación interna… vamos que nos puede facilitar la comunicación en muchas facetas de nuestras vidas.

Pero y qué ocurre con la pregunta ¿Y qué perdemos? Lo malo es que aún no está claro lo que perdemos. Pero lo podemos empezar a sospechar. Ya no es un secreto que cuando solicitamos un puesto de trabajo, comienza a ser una costumbre entre los empresarios buscar al candidato en Facebook, aunque digan que está prohibido. Pero lo más importante: ¿De quién es la información que colgamos en una red social?

redessocialesCuando nos inscribimos FaceBook, Tuenti o cualquier red social de esta índole, aceptamos los términos de uso de la plataforma (sí, eso que nadie lee). Al aceptar los términos de uso, estamos dando el consentimiento para que utilicen todos nuestros datos, textos, fotos… para lo que quieran. A priori, todo el mundo responde con un  ¡¡Bah!!, o con  ¡¡Para lo que hay que ver!!,  o con ¡¡ Me da igual !!. Pues no, no nos da igual, y además hay mucho que ver. FaceBook con los datos de sus usuarios, y sólo con los datos de sus usuarios, se ha convertido en una de las empresas más potentes del mundo. Y nadie se extraña de que una empresa que solamente ofrece un servicio gratuito sea una de las más potentes del mundo. Pues en efecto, vende los datos a peso a empresas como viagra o agencias de viajes. Conocen todos nuestros defectos y nuestras virtudes, nuestras aficiones y dónde estuvimos las últimas vacaciones, datos de vital importancia para cualquier empresa de publicidad. Y entre otras cosas, tienen las fotos de las borracheras, fumadas, metidas de pata y  de los futuros presidentes del gobierno de casi todo el mundo desarrollado. Todo esto sin contar con que si alguien tiene una brillante idea y la publica en FaceBook o Tuenti, éstos la pueden registrar como suya.

No sé qué importancia le supone a la gente a que trafiquen con nuestra intimidad como si fuese un par de calcetines. Personalmente, pienso que es una forma de robarnos la poca independencia personal que nos queda en una sociedad globalizada y gobernada por el dinero y el reloj. No quiero decir que no se utilicen las redes sociales, lo que quiero proponer es que, en una red social, no publiquemos nada que no seríamos capaces de publicar en el tablón de anuncios del ayuntamiento de nuestro pueblo, instituto o centro de trabajo.

Desde aquí solicito un uso razonable de las tecnologías, sugiero que empecemos a utilizarlas para aprovecharnos de sus ventajas y no como una adicción más, que como todas las adicciones, la pagaremos con los años.

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1 Comment

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  1. Mucho mejor quedar a tomar unas cañas. Sin duda.

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